QUÉ ES LA FIBROMIALGIA

La fibromialgia es una enfermedad crónica, con base genética, cuyo síntoma principal es el dolor generalizado que se localiza en zonas musculares, tendinosas, articulares y viscerales y que se caracteriza además por debilitamiento intenso e incapacitante, trastornos del sueño, alteraciones del ritmo intestinal, rigidez en las extremidades superiores y/o inferiores, especialmente por las mañanas.

 

 Los enfermos de fibromialgia tienen predisposición a sufrir contracturas musculares, estas frecuentes contracturas unido al dolor intenso y la rigidez de las piernas hace que el paciente sienta miedo al movimiento.

 

 La intensidad del dolor fluctúa a lo largo del tiempo pero no desaparece, y es más intenso por la mañana, con los cambios climáticos y en momentos de estrés, así como cuando se permanece inmóvil mucho tiempo, bien en el trabajo, en el cine, con el ordenador, etc.

 

Otros síntomas son: dolor de cabeza, migrañas, dolor abdominal, movimientos periódicos anormales de las extremidades, en especial de las piernas (síndrome de pierna de gatillo), dificultad de concentración y memoria inmediata; también es frecuente un aumento de la sensibilidad táctil, escozor generalizado, hormigueos,  resequedad de ojos y boca, zumbidos en los oídos (acúfenos), alteraciones de la visión (fosfenos) y algunos síntomas neurológicos de incoordinación motora, intolerancia lumínica y sonora, hormigueos, mareos, malestar general, vejiga irritable, colon irritable, hiperlaxitud ligamentaria, etc. Son muchos los casos de personas con intolerancia alimentaria enfermos de fibromialgia, así como personas con diferentes tipos de alergias.

 

Afortunadamente, la fibromialgia no representa un riesgo para la vida del paciente y no ocasiona daño muscular, ni articular. Se puede presentar por sí sola o también puede aparecer en personas que sufren diversas formas de artritis o enfermedades afines tales como la osteoartritis, la artritis reumatoide o el lupus.

 

 El dolor en la fibromialgia es diferente al dolor agudo que tiene perspectivas de desaparecer, que se puede manejar con descanso, tratamiento u otras medidas porque es un dolor temporal, este dolor crónico de la fibromialgia es desconsolador porque te hace no poder levantarte de la cama y duele cualquier parte del cuerpo. En la fibromialgia hay 74 puntos sensibles que se localizan a lo largo de todo el cuerpo, de los que el comité que los seleccionó  eligió 18 de estos puntos sensibles que corresponde a zonas donde hay mayor número de receptores nociceptivos. A partir de un traumatismo, infección, inflamación, etc los nervios sensibilizados en vez de volver a la normalidad  causarían daño en el sistema nervioso central volviendo excitables a los canales nerviosos haciendo que los mismos emitan señales dolorosas todo el tiempo.

 

Las personas con fibromialgia sufren a menudo depresión, durante mucho tiempo se creyó que era un síntoma más de la enfermedad, hoy ya se cuestiona si el dolor continuado y los demás síntomas propios de la fibromialgia no llevan al paciente a un estado depresivo, se ha demostrado que con terapia de afrontamiento del dolor, disminución del estrés, además de información sobre la enfermedad,  los pacientes mejoran este estado. En la mayoría de las enfermedades crónicas como el lupus, esclerosis múltiple, etc el porcentaje de personas con depresión es aún mayor.

 

La fibromialgia es una enfermedad reconocida por todas las organizaciones médicas internacionales y por la OMS desde 1992. Está clasificada con el código M 79.7 de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10 CM en su última revisión) como una enfermedad reumatológica, por lo que es el profesional especializado en reumatología el competente para diagnosticar esta enfermedad.

 

La alta prevalencia de la fibromialgia hace de esta enfermedad un problema de salud público importante y de difícil abordaje. Afecta más a las mujeres que a los hombres sin que hasta el momento sepamos el motivo, y a causa de esto los hombres que la padecen, que también se cuentan por miles, tienen más dificultad en ser diagnosticados, lo que les lleva a pasar años sin diagnóstico, tal como ocurría hace años con las mujeres. Esta situación es grave ya que añade un sufrimiento más a la enfermedad, el no saber que le ocurre al enfermo.

 

Entre las investigaciones llevadas a cabo la hipótesis más aceptada es que se produce un incremento de la sensibilidad al dolor y otros problemas por causas neurológicas. Se han detectado en personas con fibromialgia niveles bajos de algunas sustancias importantes en la regulación del dolor (la serotonina), niveles elevados de sustancias productoras de dolor en el sistema nervioso (sustancia P), así como alteraciones en los receptores NMDA y a nivel medular y cerebral. Se ha descrito una relación entre la Proteína Cinasa G y los procesos del dolor crónico que abre una puerta a nuevas posibilidades terapéuticas. 

 

La Serotonina se encuentra en el cerebro y su misión, entre otras, es regular la intensidad con que se percibe el dolor. En personas con fibromialgia esta sustancia se encuentra disminuida. 
La Sustancia P (proviene de pain, significa dolor) se encuentra en la médula espinal actuando de intermediario en la recepción del dolor desde la periferia hacia los centros superiores. Se ha visto que las personas con fibromialgia tienen incrementando su nivel de sustancia P en el líquido que baña el cerebro, por lo que se ve incrementado el dolor a nivel del sistema Nervioso Central.

 

Asimismo se han encontrado alteradas otras moléculas en enfermos de fibromialgia como el Factor Neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), Factor Liberador de Corticotropina (en orina), etc. Últimamente los estudios van dirigidos a las alteraciones de los receptores de dopamina, a nivel del Sistema Nervioso Central y del Sistema Límbico en particular, sustancia relacionada con el gen COMT.

 

La percepción del dolor es regulada en parte por una porción del Sistema Nervioso Central llamado Sistema Nervioso Autónomo. Esta región controla funciones involuntarias tales como la respiración, la regulación de la temperatura y la sudoración. En pacientes con fibromialgia se ha comprobado que se produce una disfunción del Sistema Nervioso Autónomo y de determinadas estructuras cerebrales integradas en el Sistema Límbico, de ahí las sensaciones anormales de temperatura corporal y alteraciones en la percepción del dolor, estímulos que no causarían dolor a personas sanas provocan dolor a los pacientes de fibromialgia.

 

No solo existe una hipersensibilidad de los nervios que envía señales dolorosas al cerebro sino que paralelamente parece haber una pérdida de la habilidad para interrumpir la emisión de estas señales y regularlas. En lugar de que las señales asciendan, den el mensaje y paren, se establece un círculo vicioso de dolor repetitivo, por lo que el dolor es permanente.

 

Se estudia el papel que juega los pesticidas y tóxicos químicos en la enfermedad, ya que estos están presentes en el día a día y muchos enfermos de fibromialgia acusan un malestar mayor al tenerlos cerca. Muchos de esos productos tóxicos pueden actuar como trasformadores endocrinos y neuroestrógenos con lo que se está estudiando la posible potenciación de los síntomas de la fibromialgia a causa de estos.

 

Los trastornos del sueño, como problemas para conciliar el sueño o interrupciones de este, pueden incrementar el dolor de los enfermos de fibromialgia, así como otros síntomas como la memoria inmediata y la capacidad de concentración, produciendo síntomas que se pueden confundir con alteraciones neurocognitivas. Investigaciones han demostrado que la interrupción de la fase del sueño profundo altera ciertas funciones cruciales del cuerpo humano, como la producción de las hormonas necesarias para restaurar el tejido muscular y los niveles de sustancias que controlan la manera en la que se percibe el dolor.

 

La fibromialgia es una enfermedad que hoy en día no tiene un tratamiento curativo y se desconoce la causa que la produce, como muchas otras enfermedades. Pero, no obstante, se sabe que se puede mejorar con un tratamiento multidisciplinar que esté orientado a mejora la calidad de vida del paciente y que conlleve cambios en la alimentación; ejercicios guiados por fisioterapeuta; ayuda psicológica para afrontar la enfermedad; información; una buena higiene del sueño; tomar la mínima medicación, ya que algunos síntomas de la fibromialgia pueden ser potenciados por estos fármacos como los mareos, la dificultad de concentración, la falta de memoria, hasta el punto que el enfermo poli-medicado tiene una peor evolución de la enfermedad;  llevar una vida activa, no sucumbir ante la opción de quedarse en cama ya que  esto no hace más que agravar los síntomas y cuesta salir de ese círculo vicioso en que se ve atrapado el enfermo con dolor crónico.

 

Es mucho lo que se podría decir sobre la fibromialgia, pero queremos terminar con palabras del Dr. Manuel Martínez Lavín, reumatólogo del Instituto Nacional de Cardiología de México, estudioso de la enfermedad que nos ocupa: “La fibromialgia es un doloroso desorden relacionado con el estrés. Un asunto clave en las investigaciones de la fibromialgia es investigar cómo el distres se puede convertir en dolor. El sistema nervioso simpático es el elemento más importante del sistema de respuesta al estrés y hechos distresantes de nuestra vida pueden inducir conexiones anormales entre el sistema nervioso simpático y el sistema nociceptivo.”

 

Dice el Dr. Lavín: “La fibromialgia es un padecimiento complejo, desconocido o mal entendido por la mayoría de los médicos y por la sociedad en general. Esta ignorancia conduce inevitablemente al maltrato persistente hacia la multitud de personas que la padecen”.            

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