Qué es el síndrome de fatiga crónica

 

El síndrome de fatiga crónica o encefalomielitis miálgica es una enfermedad compleja y debilitante caracterizada por una fatiga intensa, física y mental, que dura más de seis meses consecutivos y no es consecuencia del ejercicio físico y que no remite tras el reposo. El cansancio empeora con la actividad que se realiza tanto física como mental.

 

Además de este cansancio extremo los enfermos sufren dolores musculares y articulares, debilidad en las piernas, deterioro de la memoria y/o la concentración a corto plazo, faringitis o amigdalitis, nódulos linfáticos sensibles, recurrentes estados gripales, hipersensibilidad a los medicamentos y químicos, alergias, mialgias, artralgias múltiples sin hinchazón o eritema, cefaleas, alteración del sueño, malestar que persiste más de 24 horas después de un esfuerzo, intolerancia a los olores, al ruido, se puede padecer intolerancia ortostática, trastorno en el intestino con o sin colon irritable, frecuencia urinaria, palpitaciones, inestabilidad vasomotora y trastornos respiratorios etc. También se  puede tener pérdida de estabilidad termoestática, intolerancia al fio y/o calor, falta o excesivo apetito, hipoglucemia, perdida de la adaptabilidad y la tolerancia al estrés, empeoramiento de todos los síntomas con el estrés y labilidad emocional.

 

El síndrome de fatiga crónica es una enfermedad reconocida por todas las organizaciones médicas internacionales y por la Organización Mundial de la Salud (OMS), clasificada con el código G93.3 de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10).

 

Se desconoce la causa del Síndrome de Fatiga Crónica como ocurre con otras muchas enfermedades, y no se dispone de pruebas específicas de diagnóstico.  Se sabe que hay personas con cierta predisposición genética, se cree que las infecciones, sobre todo las producidas por determinados virus, la respuesta autoinmune y los agentes tóxicos o sustancias químicas pueden desencadenar la enfermedad si se ha estado expuesto incluso en dosis de seguridad para el resto de la población. El factor de riesgo que parece influir de forma más relevante en los síndromes de fatiga crónica  de características postvirales es la falta de factores de activación  en determinadas subpoblaciones linfocitarias de los linfocitos CD8, lo cual produce una actividad reducida o ausente frente a determinados estímulos, esencialmente virales o tóxicos, con lo que se desencadena una alteración de los sistemas inmunológicos, endocrinológicos y neurológicos del cuerpo, y se hace más sensible a otras infecciones o a reactivaciones de los mismos virus y otros virus, bacterias intracelulares y hongos y produciendo síntomas muy relevantes.

 

Es muy importante descartar otras enfermedades para su correcto diagnóstico. En la página web del Instituto Ferran de Reumatología en Cataluña www.instituferran.org  se especifica la lista de enfermedades que hay que descartar  y que cursan con síntomas similares al síndrome de fatiga crónica, que pasamos a enumerar:

 

·     Enfermedad de Addison

·     Síndrome de Cushing

·     Hipotiroidismo

·     Hipertiroidismo

·     Tiroiditis Autoinmune

·     Deficiencia de hierro y otras formas tratables de         anemia

·     Diabetes

·     Cáncer

 

 

También hay que excluir:

 

·   Trastornos del sueño tratables como la Apnea del Sueño (SAOS).

·   Trastornos infecciosos o inmunológicos establecidos como el SIDA, las Hepatitis. Tuberculosis, Lyme...

·   Desórdenes neurológicos como la Esclerosis Múltiple, Parkinson, Miastenia Gravis.

·   Trastornos reumatológicos como la Artritis Rematoide, Lupus, Polimiositis y Polimialgia Reumática.

·   Trastornos psiquiátricos primarios.

·   Abuso de sustancias y yatrogenia

 

El síndrome de fatiga crónica puede conllevar estas otras enfermedades o trastornos adicionales:

 

·     Fibromialgia

·     Síndrome del Dolor Miofascial

·     Síndrome de la Articulación Temporomandibular

·     Síndrome del Intestino Irritable

·     Cistitis Intersticial

·     Síndrome de la Vejiga Irritable

·     Fenómeno de Raynaud

·     Prolapso de la Válvula Mitral

·     Depresión

·     Alergias

·     Sensibilidad Química Múltiple

·     Tiroiditis de Hashimoto

·     Síndrome Seco

 

Hay otros síntomas que sufren algunos enfermos de fatiga crónica o encefalomielitis miálgica como son: dolor abdominal, intolerancia al alcohol, flatulencia, dolor pectoral, tos crónica, diarrea, mareo, sequedad en los ojos y boca, dolor de oído, arritmias cardiacas, dolor en la mandíbula, rigidez matinal, nauseas, sudor nocturno, trastornos psicológicos  (depresión, irritabilidad, ansiedad, ataques de pánico), ahogo, sensibilidad dérmica, sensación de hormigueo y pérdida de peso.

 

La fibromialgia y la encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica comparten muchos síntomas, entre ellos el cansancio y alteraciones de los sistemas neurológicos, inmunológicos y endocrinos y además hay abundantes casos en que el mismo enfermo tiene las dos patologías.

 

Los enfermos de fatiga crónica, al igual que los enfermos de fibromialgia, cursan con temporadas de relativo bienestar en las que la persona tiende a desempeñar una mayor actividad y como consecuencia de ello se produce una fuerte recaída que lleva al paciente a un cansancio profundo, estados de malestar y dolor. El facultativo debe concienciar al enfermo que aunque se tenga estos periodos de mejoría se tiene una enfermedad en las que hay que aprender a dosificar la energía. Intentar hacer más de lo que permite el cuerpo, o intentar hacer las cosas que se podían hacer cuando se estaba sano conduce a un empeoramiento objetivo.

 

No existe un tratamiento curativo para la enfermedad pero muchos de sus síntomas se pueden mejorar. Es necesario aprender a conocer los factores que empeoran el estado general, se debe evitar factores agravantes y es importante adaptarse al curso de la enfermedad.

 

Se aconseja a los pacientes que  eviten el estrés, que aunque no se sabe si ha contribuido al desarrollo de la enfermedad sí se sabe que no se tolera bien, así como se debe evitar la tensión física, los sobreesfuerzos, y se ha demostrado que la  actividad física moderada regular supervisada por fisioterapeuta mejora la enfermedad. También beneficia la terapia cognitivo conductual para afrontar la enfermedad, y que el enfermo aprenda a conocer sus nuevos límites, así como una alimentación sana y una buena higiene del sueño. Evitar el descanso excesivo y el aislamiento social. Evitar las temperaturas extremas sobre todo el calor.

 

Tanto para la fibromialgia como para el síndrome de fatiga crónica es muy importante aprender técnicas de relajación para controlar el estrés y mejorar la calidad del sueño. Algunas técnicas de relajación abarcan los ejercicios de respiración profunda, la terapia con masajes, la meditación, las técnicas de relajación muscular, el yoga.

 

No todos los afectados del síndrome de fatiga crónica y de fibromialgia presentan todos los síntomas, pueden manifestarse durante un tiempo unos y desaparecer otros, son fluctuantes tanto en el tiempo como en la intensidad, el desarrollo de la enfermedad es imprevisible ya que se alternan periodos de remisión con brotes o crisis y en estos periodos estas enfermedades llegan a ser realmente invalidantes.

 

La investigación de la encefalomielitis miálgica se dirige a la localización de los genes implicados en la enfermedad y a la búsqueda de marcadores biológicos para diagnosticarla, así como conocer el grado de severidad de esta.

 

Estudios recientes han descubierto que  pacientes del síndrome de fatiga crónica mostraban niveles de neuroinflamación, inflamación de las células nerviosas en la corteza cerebral, más altos que el control de personas sanas. Se sigue investigando para desarrollar tests objetivos para diagnosticar esta enfermedad, así como curarla y prevenirla.

 

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